DEMOS ESPERANZA EN UN MUNDO DEPRIMIDO
Desde hace poco tiempo en adelante la humanidad entera vive agitada, preocupada, estresada. Los sistemas políticos, religiosos, económicos… están fracasando. Todos los esfuerzos que el hombre ha hecho por gobernarse se están frustrando.
No es raro oir en las noticias de personas que se vuelven agresivas y maltratan a sus seres queridos, porque las personas están estresadas, están desesperadas. Como aquel caso que ocurrió en Estados Unidos. Cierto día un padre estaba con su bebé y el bebé empezó a llorar. Y como estaba tan estresado se irritó y ¿Saben que hizo? Cogió al bebé, lo metió dentro de un microondas y lo encendió. Estos gestos tan horribles se repiten día tras día y cada vez son mas brutales (2 Tim. 2: 1-5)
Tampoco nos extrañamos al oir que muchas personas se suicidan. Las personas del mundo están tristes, han perdido su esperanza porque se han dado cuenta que la salvación no está donde creían.
Y no es menos cierto que cada vez con mayor frecuencia se repiten catástrofes naturales por todas partes. Tsunamis, huracanes, terremotos… (Mat.24: 7).
Pero nosotros fuimos advertidos de que esto pasaría y durante años nos hemos estado preparando para ver estos sucesos. Y es importante que los observemos porque como dijo Jesús en Mateo 24: 8: “Todas estas cosas son principio de dolores de angustia”. Y muy pronto estos sucesos serán en mayor cantidad, porque la Gran Tribulación hará presencia.
Y nosotros, el pueblo escogido de Jehová, estamos gozosos por ello, porque como dice Lucas 21: 28 significa que “nuestra liberación se acerca”. Eso no nos hace inmunes a los efectos colaterales del sistema de Satanás, pues vivimos en su mundo aún. Pero tenemos algo de lo que el resto de personas carecen, esperanza. Y no una esperanza como la que ellos tenían, que al pasar los años han visto como se disolvía como una neblina matinal. No. Nosotros tenemos una esperanza real. Una esperanza firmada con el sello de Jehová, quien no puede mentir y para quien todo lo demás es posible.
Por eso ahora más que nunca debemos iluminar los corazones de las personas. Es la ultima señal de alarma, el último aviso antes de la catástrofe. Tal como en los días de Noé, que antes de que empezase a llover, antes de entrar en el arca dio aviso y luego vino la destrucción, así es ahora.
Pero Jehová es un Dios compasivo, tierno y paciente. Él en su infinita bondad “No desea que ninguno sea destruido; mas bien desea que todos alcancen el arrepentimiento” (2 Pedro 3: 9). Pero las personas no necesitan oir que estas cosas van a pasar, porque están viéndolas ya con sus propios ojos. Necesitan esperanza. Necesitan oir las cosas buenas que Jehová tiene preparadas para las personas que se arrepientan de corazón y lo alaben.
Las personas están sumidas en una depresión profunda. Y cuando uno tiene depresión, ¿verdad que no quiere oir cosas tristes? ¿Qué prefiere? Prefiere oir cosas que le alegren. Uno no quiere saber que es fin de mes y hay que pagar las facturas. Uno desea saber que en la empresa le van a regalar un viaje de fin de mes con todos los gastos pagados. ¿Y verdad que eso levanta la moral a todo el que esté triste? De igual modo a una persona que sufre maltrato no le va a ayudar oir que las personas no tendrían amor en estos días. Esa persona necesita oir otra cosa. Por ejemplo que en el nuevo orden de Jehová no va a existir la violencia. O a una persona que ha perdido a un ser querido no la vamos a consolar diciéndole que eso es porque Adán pecó, porque la persona hará cualquier cosa menos escucharnos. En cambio, si dejamos que Jehová hable mediante su palabra la Biblia, que le diga a esa persona que existe la esperanza de la resurrección, quizás si encuentre el consuelo que buscaba.
En el mundo hay muchas personas que necesitan estas palabras que dice Jehová y nosotros somos sus ministros, sus voceros, sus mensajeros.
Por eso ahora es más importante que nunca antes la obra de predicar. Ahora es el momento de hacer un último esfuerzo por llegar al corazón de las personas. Porque no sabemos cuanto tiempo queda aún, pero nunca ha quedado tan poco tiempo, nunca hemos estado tan cerca. Porque uno mira este sistema y casi puede oler ya la hierba del paraíso. Además, mantenernos activos en la predicación nos va a ayudar a no dormirnos en sentido espiritual.
Y una cosa importante, la predicación no hará que nos lluevan las ofertas de trabajo. No hará que crezca el dinero en nuestros bolsillos o que se acaben nuestros problemas. No. Pero si ponemos en primer lugar las cosas de Jehová, recordemos lo que dijo Jesús en Mateo 6: 33: “Busquen primero el reino y la justicia de Dios y todas estas otras cosas les serán añadidas”. Si miramos el contexto nos damos cuenta que Jesús con estas otras cosas se estaba refiriendo a que comer y con que cubrirnos, no hablaba de tener un cochazo aparcado en la casa o la televisión último modelo delante del sofá. Jehová nos garantiza que si le ponemos en primer lugar no nos va a dejar solos.
Y como todos sabemos, una forma de buscar primero el reino es predicando. Os animo a participar celosamente en esta obra, porque dentro de nada se va a terminar y nunca jamás se va a repetir. Quizás ahora no te haga mucha gracia salir estos días de frio a la calle para tratar de llevar las verdades bíblicas al corazón de las personas que vez tras vez te cierran sus puertas con mal gesto, pero piensa que cada vez que te cierran una puerta (o te la abren) estás asegurando más y más tu futuro. Porque Jehová “no es injusto para olvidar nuestras obras” (Heb. 6: 10). De seguro el nos va a recompensar con la vida eterna y cuando estemos en el paraíso que alivio será decir: “Yo busqué primero el reino de Dios y Jehová nunca me dejó y hoy estoy aquí”.
Llevemos consuelo a este mundo deprimido, pues no lo sabemos, pero quizás por nuestro celo en el servicio, algunos aún se salven de acabar destruidos con los inicuos. Y sobre todo no olvidemos nunca usar la biblia, pues solo con ella Jehová podrá llegar al corazón de las personas justas.
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