Imagina un lago. Su agua está en calma y produce una sensación de paz. En sus orillas hay algo de fina arena que invita a tumbarse en ella y disfrutar de la tranquilidad que allí reina. Un poco mas apartado del lago se hayan árboles verdes y frondosos en cuyas ramas hay pájaros que, con su piar, terminan de pintar un bonito cuadro de este lugar.
Ahora imagina que cae una gota de lluvia en aquel lago. ¿Verdad que provocaría una onda que perturbaría la calma del agua? Pero no sería importante, pues a los pocos segundos se habría pasado. Pero, ¿Y si llueve un aguacero torrencial?¿Qué pasaría? Caerían millones de gotas de lluvia sobre el lago, cada una formaría una onda, pero como llovería mucho y durante mucho rato, la onda si desaparecería, pero no cesarían de aparecer mas y mas. ¿Verdad que el cuadro que representaba un remanso de paz ahora evoca otras sensaciones muy distintas?
La vida no es diferente. Cuando eres feliz eres como un lago en un día soleado. A veces puede caer sobre el agua una gota de lluvia, una piedra, un insecto… que perturben instantáneamente esa calma. Pero no importa, su efecto pasa rápido y no deja secuelas. Son embargo, ¡Ay cuando cae una tormenta! La vida se agita, todo es caos. El agua no vuelve a la calma de forma inmediata como antes, sino que se agita y hasta puede llegar a desbordarse. Mas aunque la tormenta haya parado y el agua haya recobrado, aparentemente, su calma inicial, no te engañes. Mira su fondo. Está revuelto y aun puede tardar en volver a estar como al principio. Hasta entonces el lago no tendrá agua limpia y cristalina. De igual modo, aunque haya una calma aparente tras la tormenta, que incluso puede haber dejado secuelas, la vida necesita un tiempo para que vuelva a ser tranquila y con paz.
Dependiendo del lago y de la intensidad y duración de la tormenta esto pasara antes o después, unas veces más tarde que otras. En la vida es igual, dependerá del tipo de persona que seas, de la intensidad del problema y cuanto tiempo dure este. Mientras tanto, serás como un rio de aguas revueltas.
Durante el tiempo que el lago está revuelto, su fondo es fangoso. A la vista puede no ser agradable bañarse allí. Puede llegar incluso a ser repulsivo y dar miedo, porque no se ve que puede haber allí. Una persona revuelta o deprimida, puede no ser agradable. A veces puede ser brusca en sus respuestas, dar sensación de que te puede afectar de forma negativa y darte miedo por sus ideas suicidas.
Quien se bañe en este lago puede salir algo sucio, pero igualmente haber disfrutado de un buen baño. Quien se junta con alguien deprimido puede salir también algo triste de la conversación, pero si anima a la persona que está mal también puede salir alegre y reconfortado, como quien ha tomado un refrescante baño en un día caluroso. Saldrá alegre por que sabrá que la persona deprimida aguantará un día más, que no se suicidará por qué no se siente sola, sentirá amor y cariño lo cual le dará fuerzas para seguir luchando por vivir un día más.
Finalmente todo volverá a ser como el cuadro del principio.
Sin embargo, no se sabe cuándo puede volver a llover de forma tan brutal. El tiempo se puede prever pero no detener. Al igual que no se sabe cuando la vida te volverá a dar un palo. Solo se puede esperar y aguantar.
Así de triste es la existencia, pero esa es la mejor salida, esperar a que los efectos de la tormenta hayan pasado y, entonces, volver a mostrar una bonita imagen.
Con paciencia y comprensión se puede ayudar a una persona que acabe de pasar una tormenta.
Ojalá tus tormentas sean breves y casi no se repitan.
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