TENEMOS QUE TENER CUIDADO CON EL EXCESO DE CONFIANZA
Romanos 12: 3 nos avisa de que “no tenemos que pensar más de nosotros mismos de lo que sea necesario pensar, sino que debemos hacerlo con juicio sano”. El apóstol Pablo sabía que los seres humanos tendemos a generar confianza en nosotros mismos cuando hacemos las cosas bien o se nos dan privilegios en la congregación. Por eso nos dio esa advertencia.
La confianza en uno mismo puede ser algo muy peligroso. A veces empieza de forma lenta. Por ejemplo cuando uno da un discurso puede ser que pregunte que les pareció a los hermanos, busca aplausos, y dice: “Viste que bien discursé”. Ahí le está robando la gloria a Jehová. O cuando un estudio se bautiza y decimos: “Hoy mi estudio se ha bautizado”. ¿No es acaso el estudio de Jehová? ¿No te lo dio él? Con estas cosas uno empieza a robar a Jehová.
Por eso de nuevo el Apóstol Pablo aconsejó “no tener la mente puesta en cosas encumbradas, a no ser discretos a nuestros propios ojos” (Romanos 12:16). Cuando uno se hace discreto a sus propios ojos cree que siempre hace todo perfecto, que el que mejor las hace. Y los siervos de Jehová nunca queremos pensar que somos los mejores en algo, porque nos estamos engañando. Y quien cree esas cosas se hace un juez que empieza a criticar a todos los hermanos de la congregación. Porque los ve de forma inferior.
Quien se está engañando a sí mismo es como una persona que se mira en un espejo y al dejar de mirarse olvida la clase de persona que es y se cree otra. Es como si tú te miras en el espejo y ves que estás despeinado, pero cuando dejas de mirarte piensas que estás peinado a pesar de que sigues estando despeinado. (Santiago 1: 22-25)
Si una persona no se quiere engañar a sí misma con razonamientos falsos, tiene que mirar con cuidado la palabra de Jehová examinándola y aplicándola. Si no hacemos esto, de seguro Satanás se aprovechará de ello para alejarnos del pueblo de Jehová.
Cuando a un sabio se le da consejo y avisa de los peligros y las consecuencias de una forma de actuar, él evitará el mal proceder. Pero el estúpido, por que se cree muy superior y confía en sí mismo, se pone furioso. En lugar de agradecer el consejo se enfada y reacciona mal. El que es estúpido carece de temor, del respeto por los principios de Jehová y se hace arrogante. (Proverbios 14: 16).
Por eso, cada uno de nosotros debería preguntarse: ¿Pienso tanto en mí que me pongo furioso cuando me dan consejo?
Cuando el Apóstol Pablo escribió su primera carta a la congregación de Corinto, también les advirtió sobre este asunto, poniendo como ejemplo a la nación de Israel. De cómo ellos desearon cosas perjudiciales para sí mismos, a saber el becerro de oro, con el que murieron 3.000 israelitas, al fornicar de modo que en un solo día 23.000 personas murieron o al murmurar criticando todas las cosas, por lo que Jehová mató a 14.700 murmuradores. Por eso al final del ejemplo Pablo añadió que tenían que quien estuviera de pie se cuidara de no caer. (1 Corintios 10: 6-12).
Pero ¿Cómo podría uno hoy día llevarse a confiar demasiado en sí mismo?
1) Por sus habilidades innatas: Estas son habilidades con las que uno nace y que Jehová nos ha dado. Por eso debemos darle gracias a Jehová por tales habilidades y no gloriarnos por tenerlas.
2) El conocimiento: Nunca debemos pensar que el tener mucho conocimiento de la verdad es algo de lo que nos podemos jactar. Si tenemos este conocimiento es únicamente porque Jehová nos ha permitido adquirirlo y nos lo ha suministrado mediante su esclavo fiel y discreto. Tú has podido poner mucho empeño en aprender las verdades bíblicas, pero sin la ayuda de Jehová estas no habrían llegado nunca al fondo del corazón. Por eso debemos darle las gracias de que nos haya permitido conocerlo y aprender de él.
3) El dinero: Es posible que no tengas habilidades innatas o que tu conocimiento no sea tan grande como el de otras personas, pero tal vez si tengas seguridad económica. Sin embargo, tampoco puedes confiar en la seguridad económica, pues esta es cualquier cosa menos segura. Hoy tienes y mañana ya no tienes. Tener posesiones materiales está bien, nos ayuda a vivir mejor, pero no debemos restregárselas por la cara a nuestros hermanos, pues eso demuestra falta de cariño y una vez más confianza en sí mismo.
4) Historial de aguante en la congregación: Si llevas muchos años en la verdad, has aguantado y soportado muchas pruebas, enhorabuena. Pero este tampoco es motivo para sentirse uno más importante que otros. Tú por ti mismo no habrías podido superar las pruebas. Si las has superado ha sido con la ayuda de Jehová Dios, pues él nos da el poder que es mas allá de lo normal para que podamos aguantar (2 Corintios 4:7).
Si queremos sobrevivir al fin de este sistema de cosas no podemos confiar en nosotros mismos porque necesitamos ayuda externa (Proverbios 3:5). Si queremos de verdad vencer tenemos que confiar en Jehová, en Jesús y en el reino mesiánico.
Y para tener esta confianza fuerte tenemos que aprovechar todas las provisiones que amorosamente nos proporciona Jehová mediante el esclavo fiel y discreto y sus publicaciones y las reuniones cristianas.
Por último, haríamos bien en seguir el consejo de 2 Corintios 3: 5 “Sigamos poniéndonos a prueba para ver si estamos sólidos en la fe, dando prueba de lo que realmente somos”, pero no comparándonos con otros, sino con nosotros mismos. Auto examinándonos a la luz de la palabra de Dios.
Si no confiamos en nosotros mismos, daremos a Jehová la debía gloria y honra que se merece.
¡Que así sea!
dsc828